El matoneo o bullying

Es la actuación tiránica de una o varias personas a alguien en condiciones débiles, quien, por no recibir valoración y/o no valorarse, está con subestimaciones, miedos e inseguridades que no le dejan actuar adecuadamente ni reaccionar en condiciones difíciles, por considerarse menos, o que no es capaz, por lo que se inhabilita, dejándose dominar de los sustos y atropellos, quedándose con las heridas y lamentos ante los maltratos que lo pueden llevar a pánicos que lo afectan notoriamente con riesgos de traumas que requerirán de tratos y/o tratamientos especiales para que supere esa situación y pueda aprender a expresarse y a reaccionar con valoración, claridad, acierto y seguridad para poder vivir y desenvolverse con autoestima, firmeza y calidad de vida.

Las características de quien es atropellado o es víctima, son el crecer en ambientes críticos, la poca valoración, los miedos, la inseguridad, la introversión, la sumisión y el desconocimiento de cómo reaccionar, requiriendo de comprensión, acompañamiento y de una motivación para que haga lo debido, que siempre es el amor, que llena, convence, incentiva y anima a dar, por iniciativa propia, los respectivos pasos de desenvolvimiento personal apropiado, algo que nunca olvidará.

La persona que es atropellada, urge que se le ayude a valorarse como persona capaz de pensar y de actuar con propiedad, personalidad, de forma razonable, con claridad, en ambiente de amor (no de sobreprotección), con libertad, propósito, acción personal, con firmeza, alcanzando apropiarse de su vida, proponiéndose a creer en sí mismo(a), tener autoestima alta y dar pasos propios de valoración, libertad, aspiración y determinación, lográndose todo ello con los sencillos y gratuitos gestos de amor, aprecio, diálogo, promoción personal, respeto, acompañamiento, justicia y paz, que se van manifestando de corazón y con estabilidad en el hogar y/o lugar en donde se encuentra. En las familias, especialmente, se debe evitar las violencias, subestimaciones, humillaciones y malos tratos en general.

Hay que estar atentos a los síntomas que muestra quien es víctima del matoneo o bullying. Esa persona tiene magulladuras, resulta con implementos rotos, muestra timidez, depresión, llanto, ansiedad, hiperactividad, complejos, silencio, aislamiento, evasión al colegio o a los lugares que frecuenta, poco apetito y otros gestos que no son propios de la persona que crece ambientes normales. Es muy saludable saber sobre este tema, que se puede profundizar en el libro El Matoneo o Bullying, de Librería Paulinas, que trae elementos básicos y pedagógicos para que se aborde y se supere estos casos, especialmente en los colegios y en los hogares.

En el matoneo o bullying se encuentra incluido el victimario o la persona maltratadora,  que tiene las siguientes características: es agresivo, realiza actos violentos deliberados, es mal intencionado, practica diversas formas de violencia, las cuales son intimidadoras y frecuentes, gozándose el victimario de hacer el daño, manifestando con ello odios y considerando que la violencia es su desahogo, que está haciendo lo apropiado, por lo que no se arrepiente y sigue realizando esos actos odiosos, con los que no solo hace daño a los demás, sino con los que a la vez se degenera con esa adición o vicio de maltratar a los demás, en particular a los más débiles.

El victimario, de una forma frecuente, subvalora, humilla, pone apodos, hace burlas, calumnia, emplea chistes de mal gusto, se considera superior, tiene ansias de poder, es tiránico, hace bromas pesadas, su afán es indisponer, se jacta de oprimir, cuando agrede o hace lo anterior no se arrepiente, sino que sigue justificando su mal actuar, es evasivo.

Los actos del victimario, además implica mala voluntad, conciencia sádica, actuación odiosa, heridas sin sanar, malos sentimientos, ironía, visión errónea, resentimiento, agresividad y gran necesidad de ayuda para que aprenda a valorarse a sí mismo(a), aprecie también a los demás, haga lo que es correcto, aprendiendo así a amar, pudiendo superar sus odios, con el amor, que dan paso para la sanación y actuación sana y a la convivencia adecuada, que conlleva a la superación, la realización y la trascendencia.

Por lo general, los victimarios se encuentran en los lugares que usualmente está la persona débil, habiendo casos en los que se encuentran en el mismo hogar, en donde hay personas que hacen maltratos verbales, físicos y psicológicos, debiéndose llamar la atención y propiciar el ambiente sano con educación, que a todos beneficiará. El ejemplo y la formación comienzan por casa.

En los colegios se pueden dar agresiones permanentes, pandillas, mal ambiente, cuotas económicas, indisciplina, diferencias, indiscriminaciones, aislamientos, guerras psicológicas, siendo necesario indagar sobre el trato dado y apoyar los esfuerzos por la educación integral del estudiante. Es indispensable la atención, la identificación, el diálogo, la formación y la colaboración estable, obteniéndose como fruto la mentalidad sana, la práctica de actos sanos, el comportamiento acertado, la superación, el buen ambiente y la sana convivencia. ¡Sí se puede!

Nunca olvidemos que el miedo se supera enfrentándolo, haciendo con confianza y firmeza lo correcto que se debe hacer, siendo perseverantes en ello, hasta que se convierte en parte de su propia naturaleza.

Tampoco olvidemos que la altanería y la violencia se superan con la humildad, el amor, el propósito de obrar bien y de ser alguien, el perdón y la renovación de ideas, comportamientos y tratos personales y con los demás. “Las palabras amables multiplica amigos” Eclesiástico 6,5.

Conozca otras obras del autor en Editorial San Pablo y Ediciones Paulinas.

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