La amistad

La amistad es la relación social, edificante y perdurable entre personas, que tras conocerse y ver que pueden ayudarse verdaderamente, optan por compartir sus vidas con la finalidad de acompañarse y promoverse para bien personal y mutuo.

Es una relación sana, agradable y estable, porque se basa en la sinceridad, caridad, honestidad, educación, respeto y buenas costumbres, manteniendo un espíritu fraterno que los integra, fortalece y conlleva a ser leales en todo momento, lugar y circunstancia, por cuanto se cuenta con esa persona que busca el bien personal y mutuo.

El ser humano, es “un ser sociable por naturaleza” (Aristóteles), que necesita de la ayuda de los demás para poder vivir su naturaleza de familia, con quienes vivir sus momentos en amor, aceptación, compartir, formación y promoción mutua y constante, buscando el beneficio de su amigo(a), manifestando así que es una persona de bien, de amor, que busca verdaderamente el bien para su amigo(a), así tenga que sacrificarse, por eso está escrito en la Biblia, en Juan 15,13: “Nadie tiene mayor amor, que el que da su vida por sus amigos”, llenando del todo a quien en verdad es amigo(a) y a quien verdaderamente cuenta con un(a) amigo(a); tesoros que no se acaban y que crecen y hacen crecer siempre.

La persona que se valora, opta por la amistad, elige ser amigo(a) y se comporta como tal; así mismo, valora a los demás y aprende a descubrir, a aceptar, a tratar, a mantener y a incentivar la amistad, con la que cuenta de verdad para mutuo bienestar seguro y permanente, con naturalidad, sencillez, juicio crítico y sentido de Dios, de quien surge la amistad verdadera, como nos lo ha manifestado, sobretodo, en Jesucristo, quien dio su vida por nosotros y nos sigue amando, acompañando y ayudando constantemente: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin de mundo” Mt 28,20.

Son amigos quienes aceptan al otro como es, lo valora como persona e hijo de Dios, se dispone a colaborar para el bien mutuo, sin perjudicar a nadie y haciéndole la vida amable a los demás, elementos esenciales sobre la amistad que se puede asimilar y profundizar en el bolsilibro de “La Amistad, editado por la librería San Pablo, donde podrá apreciarse los beneficios de esa relación tan confortante.

La amistad es un arte que comienza con la humildad, buenos sentimientos, diálogo  y actos edificantes, por lo que se actúa con conciencia y voluntad de obrar siempre el bien, optando y garantizando el bienestar recíproco, por lo que se entra a fomentar un ambiente sano, un compartir sincero y una promoción estable, siendo realistas, sin ingenuidades y con la sabiduría de saber comportarse para fomentar bienestar y ganarse la confianza de los demás, que se corresponde con mayor compromiso a ser más y mejor amigo(a), para aportar eso mismo a los demás, en todo momento, como está escrito: “El amigo ama en toda ocasión; en tiempos de angustia es como un hermano” (Pr 17:17); “El aceite y el perfume alegran el corazón; la dulzura del amigo consuela el alma”. (Pr 27:9); “Más vale dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayere, el otro lo levanta. (Qo 4,9-10).

La amistad que proporcionamos y que nos brindan, debe estar enmarcada por la fraternidad y la ayuda formativa, por lo que sobran gestos, palabras y detalles nobles con los cuales se construye y consolida la amistad, haciéndose interesante esa relación benévola, por cuanto siempre, siempre, siempre se practica el bien, esforzándose comprometidamente para lograr el beneficio de la otra persona, notándose que con esa amistad se cuenta establemente y que se tiene presente día a día. Mantener la actitud de la amistad nos permite ser y tener amigos(as).

La amistad está dispuesta a generar buenas obras y excelentes relaciones, llevando a actuar condescendientemente, siendo una persona flexible cuando se debe ser así para bienestar, armonía y continuidad en la amistad, con criterio y carácter, manteniéndose en lo que es sano, como lo es el perdón, con su correspondiente corrección fraterna (Lc 17,3), pues quien ama corrige (Pr 3,12) y propicia la superación del amigo(a)

Sea la oportunidad para reconocer qué gestos, palabras y obras confirman que hay una verdadera amistad y lo que debemos hacer para vivir, corresponder y cultivar la amistad que nos hace la vida amable; así mismo, renunciar a todo aquello que impide la verdadera amistad, que siempre ejerce lo digno y saludable para que haya bienestar, mejoría y compañía amable por mucho tiempo con quien contar, ayudar y hacernos la vida edificante para más calidad de vida y progreso de todos. Ser y tener amistad verdadera es un arte que servirá siempre a todos.

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