Voluntaria Preferencial

Al ver el brillo en mis ojos y la dicha que me sale por la piel,  me preguntaron ¿cuál será tu rol, tu puesto, tu “cargo preferencial” durante la visita apostólica del papa Francisco?

Después de tanto pensar, encontré la respuesta que llena mi alma y motiva mi corazón:

Seré “voluntaria anónima  preferencial”. Voluntaria  para transmitir el ardor en el corazón, el amor de Cristo,  su paz y su alegría. Mi misión es asegurar que cada feligrés que asista a la Eucaristía en el  Simón Bolívar el 7S;  que las familias, los  grupos parroquiales y los  peregrinos, sientan, vivan y disfruten el “Encuentro con la vida”.

A diario  me estoy documentando para invitar, comunicar y trasmitir información veraz y oportuna sobre la visita del Papa a Colombia.

El 7S estaré en el lugar que Dios disponga para cumplir mi misión, seré una servidora incógnita  pero eficiente;  daré la bienvenida a los que vienen de lejos,  estaré atenta a orientar a las personas desubicadas  y,  como el Cirineo, ayudaré a llevar su carga a quien vea cansado en su peregrinación, me esforzaré por calmar los ánimos de todos aquellos que, como yo, les hace ilusión ver o estar cerca del Vicario de Cristo, serviré de puente entre peregrinos, policía y personal de logística, contribuiré a propiciar ambientes de cultura,  respeto y tolerancia, motivaré la participación en los cantos y actividades previas a la Eucaristía, seré testimonio de compasión y misericordia, demostraré actitud de recogimiento y piedad durante la celebración eucarística y  me encargaré de contagiar a los que estén cerca, para que abramos nuestro corazón a la escucha del mensaje que nos trae el papa Francisco, que es el mismo mensaje de Jesucristo, y nos conceda  la gracia de escuchar o sentir algo especial  que toque nuestros corazones, transforme nuestras vidas, nos motive a la conversión y a una vida de santidad.

Desde mi pequeñez, preferiblemente en el anonimato,  seré testigo y a la vez protagonista de un evento histórico,   uno de los mejores días de nuestra historia, tanto así,  que podamos salir comunicando  la alegría de vivir en Cristo y el ardor que  desde ya se siente en  nuestro corazón.

Aceptaré la invitación del Papa  Francisco para dar el primer paso y contribuir a  la construcción de una Colombia guiada por el Espíritu Santo,  en compañía de Jesús y María en su advocación de Nuestra señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona de Colombia y reina de la paz.

Asumiré con total compromiso el cargo que Dios me ha asignado y me comprometo a  cumplirlo y vivirlo con total humildad y amor por mi fe.  Gracias a Dios y “Bienvenido sea el papa Francisco”.